Con boquilla estrecha, recorre costuras, pliegues y uniones. Retira polvo que, al mojarse, se vuelve lodo. Para manchas puntuales, aplica espuma de jabón de castilla y deja actuar tres minutos. Presiona con toalla blanca y evalúa. Repite suavemente, evitando saturar, hasta que el trapo salga casi limpio.
Trabaja en cuadros pequeños, de arriba hacia abajo, usando pases rectos y solapados. Pulveriza solución ligera, disuelve con cepillo de cerdas suaves, retira con paño húmedo y seca con toalla. Este ritmo permite corregir inmediatamente desviaciones, manteniendo uniformidad visual y evitando diferencias notorias de brillo o textura.
Presiona con toallas absorbentes hasta que apenas transfieran humedad, coloca ventilador en ángulo y esponja cojines para distribuir relleno. Evita la luz solar directa prolongada que pueda amarillear. Revisita en veinte minutos, acomoda fibras con la mano y disfruta una superficie pareja, fresca y agradablemente flexible.
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